Desde hace un mes, Túnez está sufriendo grandes cambios como consecuencia del estallido de un pueblo oprimido y cansado. Un señor llevaba más de 20 años “gobernando” el país y el pueblo no podía más. Finalmente, decidieron levantarse, salir a la calle y enfrentarse a la policía y los políticos. Consiguieron que su gobernante se fuera, asustado por lo que el pueblo está dispuesto a hacer.
Seguidamente, las revueltas se trasladaron a Egipto. Allí, los ciudadanos también salieron a la calle a mostrar su descontento. En la calle fueron recibidos con cañones de agua y gases lacrimógenos. El pueblo pide la dimisión del pueblo y el Estado, para protegerse, bloquea las redes sociales.
Aquí las cosas son diferentes. El Estado nos roba, manipula y destruye a su antojo. Nosotros hacemos “huelgas generales” que ni son huelgas ni son generales. Somos vagos y estamos tan acostumbrados a que se nos nieguen nuestros derechos que ya no nos resistimos. Deberíamos aprender un poquito del Magreb…